30-06-2006

Blogs y RSE

Ayer fui a un seminario de blog al www.douc.cl. Estaba ahí mi amigo Gabriel Bunster http://gabsblogo.blogspot.com/ tomando más contactos que notas. Expusieron los de www.atinachile.cl y Mateo Budinich de VTR. También estaba Fernando Flores. Además de la exelente presenciación de mi Jefe Mateo (por supuesto), hubo notas y datos estupendos. Todos en http://gabsblogo.blogspot.com/2006/06/importante-evento-de-blogs-en-duoc-uc.html.

Me dí cuenta de la importancia d escririr y postear para, como dijeron los viejos Berger y Luckman, poder construir socialmente una realidad mejor.

Hoy fui a uno de Responsabilidad Social Empresarial. Estaba Bitar y Guzmán de la SOFOFA. Bastante fome, pocas propuestas buenas para el tema de la educación, y menos para involucrar a las empresas, pero bien por Acción RSE, www.accionrse.cl cuya activiad recomiendo apoyar tanto personal como corporativamente.

 

 

 

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10-06-2006

Sebastián Mckeon en la Fiesta de Aniversario

Volvió el fantasta de Mckeon .... me habló mucho rato, se está poniendo mejor....

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La Fiesta
de aniversario

Se levantó aturdido por el efecto de una tableta para dormir. Sentía la boca como un géiser emitiendo desde el núcleo abdominal. Fue a la cocinilla, y preparó un café de tarro. Una señal sonó, y apareció desde un rótulo en una pantalla pegada a la puerta principal. Puso el dedo en el ángulo de la misma, miró la imagen y pulsó la opción que permitía el acceso.

- ¡ Que sorpresa, Patricia!. Pasa, pasa... Disculpa la cara, vengo despertando-. La mujer entró y lo besó.

- Oí, por frecuencia sectorial de la policía, de los disturbios en la Facultad.

Sebastián Mckeon la miró con cierta expresión libidinosa. Patricia, conocedora de lo que provocaba al joven científico, le irritaba concebir que sólo le atrajera su figura. Ella afanaba por ser querida, amada, con mas fuerza y, quizás, brutalidad, pero le encantaba ese hombre enigmático, dulce, interesante y reconocidamente inteligente.

- Tengo que ir donde mi madre, hasta pronto dijo esperando alguna reacción.

- Hasta las nueve -. Le besó cerca de la boca sin mucha gracia.

- Hasta las nueve entonces-. Se dirigió a la puerta y salió.

Nunca se había esforzado por aclarar sus sentimientos respecto de ella. Le gustaba, pero, como confidenciaba a Brito, de siete a once de la noche. Sabía que ella le amaba, aunque aborrecía la circunstancia en que lo exponía a veces, exhibiéndolo con pompa en sus reuniones familiares. Una vez sólo, tomó el saxofón e interpretó unas notas improvisadas de Jazz. Se sintió relajado, más tranquilo. Logró una cierta consonancia musical. Con destreza pulsaba las manecillas del instrumento; alcanzó una melodía armónica que comenzó a inundar su hogar, muralla a muralla, lado por lado. La música brotaba por su piel, las notas, como menudos pinchazos a sus filamentos sensibles, alcanzaron su mente, colmando su razón y sentidos. Estaba abstraído, ajeno a los asuntos habituales.


A las nueve en punto se situó en el vestíbulo. Patricia fue a su encuentro, se saludaron y entraron camino al
cóctel. Ingresaron haciendo los saludos protocolares correspondientes. Se sentaron en primera fila, a ella eso le deleitaba mucho, frente a unas enormes letras de hielo que ponían  FELIZ ANIVERSARIO. Estuvieron bastante rato conversando.

- Ya son la una de mañana, lo he pasado fantástico. Cantidad de amigos y gente conocida, una celebración
prodigiosa. Propia de una relacionadora pública como yo, ¿ o no ? -,  dirigió una mirada al científico.

- Por supuesto, .... ¿ Me disculpas ?.

Sebastián se levantó pese a la cara de poca aceptación de su compañera.

- Un Whisky, por favor -, pidió al mozo en una pequeña barra ubicada en la entrada del local. Dio media vuelta, sentado en el sillín, y miró a una mujer en traje de noche, atravesando el portal del local. Su corazón palpitó aceleradamente al reconocer a la joven de la mañana, la alumna que apareció repentinamente.
Se veía maravillosa, su figura inundó todo su radio de visión. Para él, nada más existía en esos momentos; lo inundaba todo.


 - !Soledad, Soledad¡- exclamó sin discurrir otra cosa que atraer su atención.

- Hola Sebastián -, dijo acercándose,- sabía que estaría aquí. Debo hablar con Usted, pero no ahora.

- Que dices, ven, siéntate.

- No insista, se lo pido por favor, me voy a aproximar a usted cuando sea oportuno. Hasta pronto.

La joven se alejó. El quedó mudo, atónito.
 

- Donde estabas-, preguntó acercándose un poco disgustada Patricia, pero esbozando una sonrisa plástica. 


- Bebiendo-, como te vi entretenida en la fiesta no quise fastidiar.

- que tal si nos vamos, estoy agotada.

Subieron al coche. Ingresaron al domicilio de ella, ubicado en pleno Providencia. Era un lugar muy exclusivo,
una ubicación privilegiada. El edificio era de fachada barroca muy bien lograda, con balcones uniformes de rejas
forjadas a principios del siglo anterior.

 Su apartamento era en el tercer piso. El techo era alto. Estaba adornado con columnas estilo dórico, réplicas
del surrealismo europeo, y pequeñas estatuas imitación clásica. Muy bonito, pero un poco recargado, en opinión de Sebastián, quien, por su formación más que estoica en materia de gustos, alguna vez se lo manifestó.

- Siempre que estoy sentado pienso que esa columna se me viene encima con estatua y todo, y quedo como un
esclavo de la vieja Pompeya, justo cuando el Vesubio soltaba su colosal indignación- comentó sentado en el sofá.

 - Esa ironía no es nueva, mi amor.

- Lo sé, pero encuentro que sería indecoroso fracturarse por un pedazo de alabastro que, además, no es de
mi estilo.............. ¡ Mierda, mierda ¡, perdona. Lo estoy echando todo a perder. Lo mejor es que me vaya, estoy nefasto, meto la pata demasiado seguido. Además, he tendido un día sobradamente distinto-.

 - Tu no te mueves de aquí..... -respondió inmediatamente.

 La mujer lo abordó en un segundo con un beso de ardor impresionante. Con sus manos recorrió el contorno de su
piel. Ella comenzó a aspirar lenta y profundamente. Sus suspiros eran casi un jadeo. Su epidermis se erizó, su rostro denotaba gozo, satisfacción. En un momento estaban desnudos. Emergió y se hizo del cuerpo de la mujer en la penumbra. El mueble los arrullaba mientras, delicadamente, hundía su cabeza en su cuerpo.

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06-06-2006

Se me apareció de nuevo: La protesta de los estudiantes

 Apareció de nuevo el fantasma de Mckeon. Si quieres leer la historia completa pincha "sebastián mckeon", pero te resumo que es un fantasma del futuro, un científico de Santiago del 2050, o por ahí, se me aparece de madrugada y me pide que escriba su historia... Está poniendose entretenida...

 

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Capítulo III.
La protesta de los estudiantes

Se sintieron muchas voces que zumbaban al unísono. Eran los alumnos que gritaban consignas, coreando himnos y frases mientras iban hacia las rejas de la Facultad. Algunos caminaban con pañuelos en el rostro, otros portaban lienzos y pancartas sobre unos vehículos eléctricos. Comenzaba la protesta estudiantil. Volvió con prontitud al laboratorio. 

- Carlos, deja los manuales y hagamos una tercera colisión antes que tengamos problemas y nos obliguen a abandonar la Facultad -.

Cada uno se dispuso en sus lugares. La imagen tridimensional del niño apareció con su rostro cándido.

- Si fuera real lo mostrado por esta máquina en la segunda colisión, se hubiera fundido el micro-reactor, o tal vez el hongo nuclear hubiera consumado la ciudad y toda el área; es imposible -,  apuntó alterado el científico.

- Bueno, ahí vamos, dijo Brito

-! Tercera colisión ¡, ordenó a la imagen holográfica. Brito esperó más de lo normal.

-  Lo mismo pero con desplazamiento hacia el ultravioleta -. No se que ocurre.

- Déjame ver, dijo en forma áspera Sebastián. -. Brito podía sentir los jadeos del científico tras
suyo. 

- Las temperaturas han disminuido, pero aún están fuera de cualquier mesura -.


- Si, ya lo sé, dijo Sebastián en forma cortante.

-  No entiendo que con esas temperaturas, y las partículas en un plasma sin posibilidades de unirse, se registre un
desplazamiento hacia el ultravioleta, como si hubiera cierta cohesión -, repuso el asistente. Al contrario, con ese calor nada podría unirse... no comprendo...-. Voy a dar una vuelta. El científico apareció nuevamente en el patio. Los gritos se veían aumentados por una fuerte arenga que era emitida desde un poderoso megáfono de un dirigente estudiantil. Unos minutos después, escuchó la detonación de los gases disuasivos. En pocos instantes, el aire se hizo irrespirable.

- Déjenlas, desgraciados, son mujeres, que están haciendo -, gritó Mackeon al ver como le pegaban a unas estudiantes. De inmediato, un policía le golpeó la espalda. El científico se cayó al suelo. Sentía más el miedo que el dolor en el dorso; se quedó inclinado, apoyado del codo en el piso. A unos escasos metros cayeron unos cilindros de los que fluían gases antimotines. El aire se hizo insoportable; Sebastián comenzó a sentir la asfixia. Tosía
compulsivamente. Se tapó la cara con el abrigo, intentando encontrar algo de oxígeno. Sintió mareo, empezaba a perder el sentido.

- Cuidado Profesor McKeon, déjeme ayudarle.-, le susurró una joven que se agachó y le tomo los hombros en señal de amparo. La policía se dispersó
velozmente.  

-  No te preocupes, creo que estoy bien -, dijo con ofuscación y orgullo mientras se levantaba. Caminaron hacia el coche. La joven lo apoyaba.

- ¿ Se siente bien?, lo acompaño-. Me molesta un poco la espalda, pero estoy mejor. Puedo manejar-

- Voy al centro oeste, y tengo miedo.-.

- Vamos, te llevo. Sube rápido
Al abandonar las calles de la Facultad Sebastián se tranquilizó. En otras zonas universitarias había conflicto, pero por el momento todo estaba quieto. Después llamaría al laboratorio para comunicar a Carlos Brito lo sucedido, aunque sabía de su falta de aprehensión mientras estuviera metido en los manuales.

- Como te llamas-, preguntó.

- Soledad Charmed.

La miró detenidamente. Con la alteración del momento, no había podido percibir que sus ojos eran de un verde muy penetrante, que hacían contraste con una piel de un dorado tenue, regular. Sus facciones eran bellas pero extrañas. Nunca la había visto en la universidad, y no la recordaba en clases. Además su apellido Charmed. No sabía de la existencia de un apellido empleando un término propio de la física de partículas.

Ya en el automóvil Sebastián le preguntó a la joven:
- No te había visto antes,.... ¿estás en un plan especial, te trasladaste de universidad o vienes de las
corporaciones empresariales ?

- No. Ninguna de las anteriores. Soy algo así como una creación académica;.-

- ¿ Una creación académica ?.

La joven no respondió a la sorpresa del científico. Estacionó el vehículo y bajaron. La cafetería era el
piso bajo de una antigua casa. Las paredes rojo colonial y las vigas de madera daban una sensación de calidez.
En las mesas, los mismos dispositivos que en casi todos los locales: Colocó la tarjeta de identificación y consumo en un orificio cóncavo donde un dispositivo lector del chip se activó y encendió una pequeña pantalla del grosor de un
papel. Solicitó dos cafés. Esas tarjetas tenían innumerables propósitos. Con ellas la gente se atendía en hospitales, recibía su pensión, accedía a beneficios o pagaba las compras y servicios. Cada vez que una tarjeta pasaba
por un lector magnético, la máquina enviaba la información sobre el detalle del monto del consumo a los grandes computadores de las corporaciones bancarias, las megatiendas o el gobierno. En milisegundos validaba la capacidad de consumo o derecho al beneficio del usuario, y autorizaba en línea.

Al salir de la cafetería, la joven le propuso acompañarlo hasta su domicilio. Nuevamente, sin alcanzar a
dudar,  respondió afirmativamente. Buscó en el abrigo las llaves de la cerradura y abrió la puerta.  Su casa era la propia de un tipo como él.  Sobre la mesa del comedor, libros abiertos. Un escritorio con un computador y una lámpara moderna. El estante estaba lleno de revistas científicas. La decoración traslucía alguna mano femenina.

- Asiento -, dijo con una leve sonrisa amable.

- Gracias. ¿ Está mejor, verdad, no le molesta el empellón del policía ?

Ya estoy mucho mejor, aunque por la noche se reciente el golpe - respondió sorprendido por la inquietud de la
joven.

Tomó sus cosas, se despidieron,y se alejó de la puerta mientras la miraba caminar. Estaba confundido. Solía
enfrentar las anormalidades con tranquilidad, buscar respuestas lógicas,coherentes a los fenómenos. - Pero lo de hoy es demasiado,- pensó.

Lo mejor, -discurrió - es revisar todo. Comprendía que era una mala mezcla lo había pasado en el laboratorio, la agitación política y la aparición de la joven. Prefirió volver a la ciencia y estudiar los antecedentes de su trabajo.

- Proyecto Milesios, proyecto Milesios, aquí está -. Tomo unos discos compactos de la estantería, y los puso
sobre la mesa, tras ordenar y mover otros textos. Introdujo uno en una ranura de un centímetro ubicada en la pared, a metro y medio del suelo. Apareció una imagen en tres dimensiones. Con el dedo seleccionó sobre la pantalla, y comenzó
a leer:

Hasta ahora, la comunidad científica no sabe con absoluta exactitud la estructura y complejidades de los de los fenómenos, en el centro del Sol, respecto de las dimensiones espacio-tiempo

Resulta fundamental unir la Informática, como disciplina capaz de procesar gran cantidad de datos en un tiempo mínimo, y algún ingenio científico donde se puedan reproducir las condiciones existentes al interior del Sol, de forma de llegar a precisar lo que ocurre con el espacio tiempo. Esto nos abrirá un mundo de posibilidades para las ciencias y la sociedad del conocimiento, al mismo tiempo que constituye la indagación más
fascinante e inédita en la esencia misma de la materia 

Eran párrafos del discurso que pronunció durante la inauguración del Proyecto. Desvió la vista del texto, se
fregó con la yema de los dedos los ojos, y volvió a enfocar su entendimiento sobre el problema ocurrido en el laboratorio. No sólo había reproducido experimentalmente las condiciones de temperatura al interior del Sol, sino las
había multiplicado inconmensurablemente. Además, no había generado nuevos átomos producto de la colisión de los núcleos de hidrógeno, sino un plasma. Por último, en la tercera colisión, el plasma tendía a agruparse, lo cual era absurdo.  

La existencia simultánea de, por un lado, ingentes temperaturas como las existentes al interior de una estrella
y, por otro, agrupación del plasma, en una fracción millonésima de segundo, era científicamente inconcebible.


- Necesito salir, recuperar la lucidez. -, se dijo.
 

Volvió a la cafetería, esta vez para comer algo. Injirió con ansiedad, parecía que su mente estuviera centrada
en una acción que debía realizar. Masticar y engullir era un acto reflejo que en ese momento no le causaba ningún placer. Era como cargar una microbateria casera. Decidió que el resto del día lo tomaría libre. Volvió a su apartamento, y durmió bajo el efecto de una tableta.

Posted by EEE at 15:40:42 | Permanent Link | Comments (2) |